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Una mirada subversiva a un misterio físico

Durante toda mi vida, siempre he sido la clase de chica que hace muchas preguntas. Algunas por interés genuino y otras con la finalidad de aturdir las mentes de los adultos. ¿Qué puedo decir? Suelo ser un tantico bufona.

Sin embargo, este artículo no hablará expresamente en relación a tales manerismos. En cambio, abordaremos mi primera oración, dado que es aquí donde presento un concepto importante: la curiosidad.

“¿por qué la curiosidad es importante para el asunto en cuestión?” podría preguntarse usted.

Bueno, para darle un poco de contexto, dicha curiosidad es lo que inicialmente me hizo buscar una mayor comprensión de lo que parecía apaciguarla: la filosofía.

Estatua de Sócrates, filósofo de la Antigua Grecia, pensando.

Y es fácil ver por qué ese sería el caso, ya que a los filósofos les ENCANTA analizar preguntas difíciles. Y sí, tal vez el hecho de que era una “adolescente ansiosa” en ese momento podría agregarse como causa de dicha búsqueda, pero no hemos de ser tan meticulosos, ¿de acuerdo?

Recapitulando entonces. Allí estaba yo, como toda una joven indagadora, haciendo toda clase de “preguntas grandes”. Ya sabe, las que van como:

¿Por qué existimos?

¿Cuál es nuestro propósito?

¿Por qué el baba ghanoush es tan delicioso pese a lucir como vómito?

Fotografía de un platillo de baba ghanoush.

Mas a estas cuestiones la filosofía solo pudo proporcionar respuestas absurdas (a excepción de explicar la exquisitez del baba ghanoush, porque ese hecho sinceramente no posee sentido racional alguno). Por lo que, en consecuencia, esta situación me tornó en un agente necesitado. Y no solo necesitado porque sí; si no, mas bien, necesitado de más. Y cuando las personas necesitan más, a menudo buscan pastos más verdes y mejores.

Y eso es exactamente lo que hice.

Como tal, ¡ENTRA LA FÍSICA!

Imagen compuesta por numerosas ecuaciones y términos de apreciación física.

Ahora bien, un aspecto interesante a tomar en cuenta aquí es que mi deseo de estudiar física no surgió como una respuesta inmediata a la escasez de soluciones que obtuve de la filosofía. En cambio, este se formó como una especie de “gradiente”, el cual me temo comenzó como una noción bastante vaga de “pensamiento científico”.

Mas fue gracias a mi interés explícito en el “pensamiento científico” (y, por extensión, la ciencia) lo cual me hizo comenzar a profundizar en “asuntos científicos”.

Naturalmente, comencé mi búsqueda de conocimiento con la rama científica más fácil (al igual que aburrida), la biología (por favor, no se lo tome a pecho si es usted un biólogo), para luego encontrarme con la química (porque explotar cosas es mucho más genial que viviseccionar anfibios), finalizando mi “viaje triunfal” con el arribo a la física.

Pero vaya, qué error el que cometí…

Fotografía de un bebé que expresa remordimiento.

No malinterprete esta declaración. En verdad me ENCANTA la física. DEMASIADO, diría yo. Tanto, de hecho, que mi grado universitario es en dicha materia.

Entonces, ¿cuál es el meollo detrás de mi lamento?

Pues, un hecho simple que fácilmente se pasa por alto:

la física es una materia de LOCOS.

¡Solo véame a mí! Pasé de ser un individuo que inocentemente se preguntaba las razones detrás de nuestra existencia a ser una persona que cuestiona si tan siquiera somos acreedores de los medios para afirmar que, en realidad, existimos.

Y tal devenir me preocupó bastante. Al menos durante los minutos iniciales de conmoción, dado que al cabo de estos simplemente seguí adelante, aceptando que ahora formaba parte de este “reino cuántico de gente y cosas raras”.

Gif psicodélico de colores variados.

Pero fue este mundo lleno de rareza desordenada (y curiosa) el cual expuso toda una nueva serie de reflexiones en mi mente que, hasta el día de hoy, soy incapaz de comprender o racionalizar por completo. Ya sea la paradoja de la información de los agujeros negros, la definición del tiempo, el motivo detrás de la oscuridad del espacio pese a la multitud de estrellas, e inclusive ¡la razón por la que hay un Universo si este, en teoría, no debería existir!

Aunque, he de admitir que ninguna de estas incertidumbres causó un impacto tan profundo en mí como la cuestión que estoy a punto de relatarle. Porque, créame, el hecho de que no sepamos la física detrás de este tema es MUY importante.

Sí, fiel lector, estoy hablando de la física del ciclismo. O, dicho en términos más específicos, la física de las bicicletas.

Fotografía de un par de bicicletas en reposo.

Ahora bien, sé lo que está pensando: “Pero, Ari, ¿cómo puede una máquina tan obtusa como una bicicleta ser un objeto de tu interés?”

Bueno, primero debo decir que aplaudo su uso de la palabra obtusa en dicha pregunta y segundo le diré que las bicicletas son todo menos obtusas en el ámbito de la física.

Pero, ¿por qué es este el caso?

Introducidas en la Europa del siglo XIX, las bicicletas (o bicis, como les llaman los niños) son vehículos de una sola vía que cuentan con dos pedales y dos ruedas unidas a un cuadro y cuya propulsión se genera por medio de una fuerza motriz.

Un objeto bastante sencillo, ¿verdad?

En teoría, sí. En práctica, no tanto.

Permítame explicar.

Gif de una bicicleta en movimiento.

Como todos sabemos, andar en bicicleta es algo REALMENTE divertido. Una de las mejores actividades que podría alguien realizar en su vida, de hecho. Especialmente si ese alguien se encuentra en un parque que tiene muchos árboles durante la temporada de otoño. Sin embargo, ¿alguna vez se ha preguntado cómo es que funciona todo ese “andar” de la bicicleta?

Debe ser algo poco complicado, ¿verdad?. Al fin y al cabo, una bicicleta es solo una mezcla de máquinas simples que trabajan juntas cuando son puestas en movimiento por una fuerza externa. En la mayoría de los casos, usted, un ser humano que puede montar una bicicleta (o que al menos sabe de alguien puede, en caso de no saber como).

Pero, ¿qué sucede cuando “usted” es sacado de la ecuación? O, hablando en “términos físicos”, ¿qué sucede cuando no hay un ciclista en la bicicleta? ¿Puede esta mantenerse de pie y seguir en movimiento?

Y la respuesta, lo crea o no, es sí. He aquí hay un gif que lo demuestra:

Gif de una bicicleta en movimiento.

Por tanto, es en este punto que surge la pregunta al centro de nuestro dilema actual: ¿cómo diablos hacen esto las bicicletas?

No obstante, antes de que abordemos por completo este asunto altamente relevante, primero he de aclarar una cosa:

Para que una bicicleta permanezca en posición vertical, esta DEBE ponerse en movimiento a una velocidad suficiente.

Es decir, ALGO debe causar que la bicicleta se mueva. En el caso del gif de arriba, un humano por medio del empuje.

Así que no, una bicicleta no obtiene mágicamente un “jinete fantasma” encima de su montura cada vez que le dejamos a solas. Recordemos que no hay que lanzar a la física del movimiento por la borda para dar lugar a esquemas pseudocientíficos.

Meme. Traducción: “Mantente en calma y has algo de ciencia”.

Pero dejando eso de lado, consideremos la física que conocemos con respecto a todo este asunto:

  • Sabemos que las bicicletas NO se mantienen de pie y en movimiento debido a la conservación del momento angular. Este es un error común si suponemos que, dado el giro de las ruedas, si una bicicleta se inclina hacia un lado, las ruedas presentarán una fuerza mágica de contraataque capaz de mantener a la bicicleta andando. Mas este claramente no es el caso, pues algo tan simple como bloquear el manillar demuestra lo contrario.
  • También sabemos que las bicicletas NO se mantienen de pie y en movimiento debido al impulso hacia adelante. Es cierto que una bicicleta puede cambiar su posición cuando una fuerza fuera de ella ejerce un empuje menor sobre ella, pero esto no afecta su movimiento.
  • También sabemos que las bicicletas NO se mantienen de pie y en movimiento debido al efecto giroscópico en sus ruedas. Esto les ayuda a conducirse, lo cual a su vez les proporciona estabilidad. Aunque este no es siempre el caso, ya que existen bicicletas que carecen de este efecto y son perfectamente capaces de mantener una posición de pie.

Entonces, si lo que sabemos es en realidad lo que no sabemos, ¿qué es lo que realmente sabemos?

Fotografía de un bebé en posición de pensador.

La respuesta simple: nada.

Y es así, camarada humano, como este hecho aparentemente simple se torna en todo un misterio.

No obstante, he de notar que obvié contestar una duda que dejé desde el principio: ¿por qué es este particular misterio tan “importante”?

Bueno, para empezar, de acuerdo con lo ya estipulado hemos cubierto un par de conceptos básicos (que probablemente aprendió en la escuela o de los cuales, al menos, tiene una idea vaga) en relación a la física del movimiento.

Sin embargo, cuando consideramos la imagen más amplia, el hecho de que ninguno de estos conceptos simples y aparentemente “entendidos” por nosotros tenga la capacidad de explicar adecuadamente la física real detrás del movimiento de una bicicleta sin conductor básicamente significa que hay algo “no del todo correcto” en nuestra comprensión actual del movimiento y, por extensión, de la física.

Es decir: nuestra física está rota.

Okay, está bien. Dicha declaración podría ser un poquitico exagerada, pero un hecho nos queda definitivamente en claro:

La física de las bicicletas es cosa alienígena.

Meme. Traducción: “La física de las bicicletas es cosa alienígena”.

Al menos por ahora.

Gracias por leer. ♥

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